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26.5.05

Sobre la agria polémica de Van Raan con Liu et al. 

Allá por el mes de enero os hablaba del Ranking Internacional de Universidades publicado por Liu y compañía. Bueno, pues en ese mismo mes publicaba Van Raan en Scientometrics un artículo titulado Fatal attraction: Conceptual and methodological problems in the ranking of universities by bibliometric methods en el que se criticaban algunos aspectos del mencionado Ranking. Ahora, en el mes de julio (ya sabeis cómo funciona esto de las revistas) ha aparecido una carta de Liu titulada Academic ranking of world universities using scientometrics - A comment to the Fatal Attraction y que a su vez es contestada por Van Raan en el mismo número de la revista. Esta contestación de Van Raan, de apenas dos páginas, no tiene desperdicio y da para muchos pero que muchos comentarios.

Le pone al ranking, muy pero que muy acertadamente, dos pegas metodológicas:

1.- El uso de distintas horquillas temporales para cada indicador ponderable sin que se explique el porqué de esas diferencias temporales que, para más INRI, pueden provocar cambios significativos en el ranking.

2.- Liu en su carta afirma que no utiliza las citas como indicador pero, contesta Van Raan, utiliza la aparición en el Highly Cited Scientists como uno de los indicadores de mayor peso. Y la presencia en dicho directorio depende del análisis de citas (grosero, para colmo de males) realizado por la empresa Thomson ISI.

La crítica conceptual es lo que más jugo tiene. Liu achaca las posibles incorrecciones a la vaguedad de los autores a la hora de indicar su filiación institucional. Y la contestación de Van Raan es incontestable. La culpa de un autor acaba en el artículo escrito por éste. Desde el momento en que alguien pretende transformar estos articulos y autores individuales en una agrupación con fines evaluativos, es responsabilidad de este evaluador definir correctamente las filiaciones. Y este concepto también lo podemos extender a nuestra responsabilidad como documentalistas (qué interesante me parece esta conclusión). Como documentalistas no podemos echarles la culpa a los autores, revistas y bases de datos por los silencios y ruidos resultantes de una estrategia de búsqueda. Es nuestra obligación conocer estas carencias y tratar de esquivarlas en la medida de lo posible y cuando no lo sea, advertir de los posibles silencios y ruidos y las causas que los han producido.

NOTA: Para la semana que viene, si Franjo no se anima a contarlo por aquí (ni que decir tiene que quien quiera escribir por aquí, tiene las puertas abiertas), os hablaré de la normalización del factor de impacto para comparaciones horizontales entre categorías.

 

19.5.05

¿A cuanto está el kilo de factor de impacto? 

Alguna vez me han preguntado qué factor de impacto es un buen factor de impacto y esa es una pregunta de respuesta algo larga.

Cada área de conocimiento tiene sus propios hábitos de publicación y de citación y estos hábitos condicionan, mejor dicho, son el factor de impacto de cada una de las revistas que la integran. Debido a esta diferencia de citación no se pueden hacer comparaciones entre ellas por medio del factor de impacto.

Y ahora viene la segunda pregunta. ¿De las revistas españolas recogidas en el JCR (Journal Citation Report) cual se encuentra en una situación más ventajosa? ¿La de mayo factor de impacto? Pues puede que sí o puede que no. Vamos a hacer, paso a paso, un pequeño ejercicio que nos permitirá comparar revistas de distintas áreas:

Busco 7 revistas españolas en el JCR y las ordeno por su factor de impacto (esto lo hago para que veais la diferencia con el resultado final):

1.- HISTOL HISTOPATHOL......1,830
2.- ARCH BRONCONEUMOL.......0,885
3.- NEUROLOGIA..............0,642
4.- METHOD FIND EXP CLIN....0,456
5.- REV MAT IBEROAM.........0,347
6.- BOL SOC ESP CERAM V.....0,246
7.- MATER CONSTRUCC.........0,125

Ahora entramos en el área de cada revista (ordenada por el factor de impacto) y observamos su posición dentro de ella. Como el número de revistas en cada área es distinto, divido su posición entre el número total de revistas en el área. Cuanto más cercano a cero sea este número, en posiciones más altas se encontrará la revista. NEUROLOGIA se encuentra en la posición 115 y en su área (CLINICAL NEUROLOGY) hay 135 revistas, lo que nos da una posición relativa de 0,85 (Es decir, que el 85% de las revistas de esta área tienen un factor de impacto superior a ésta). Si calculamos el mismo dato para todas las revistas y las ordenamos (en este caso de forma ascendente), nos encontramos con la siguiente lista:

1.- HISTOL HISTOPATHOL......0,60
2.- REV MAT IBEROAM.........0,63
3.- BOL SOC ESP CERAM V.....0,64
4.- NEUROLOGIA..............0,85
5.- ARCH BRONCONEUMOL.......0,87
6.- METHOD FIND EXP CLIN....0,94
7.- MATER CONSTRUCC.........0,96

Como podeis observar la lista sólo mantiene las posiciones extremas (en esta ocasión) pero el resto ha variado y nos encontramos con que una revista con factor de impacto 0,347 se encuentra en bastante mejor posición dentro de su área que una con un factor de impacto de 0,456.

Para leer más sobre el factor de impacto, véase además... (otra acepción de bucle documental).

 

12.5.05

Entre todos la mataron... 

El investigador no firma siempre de la misma forma. Es cierto. Y debería esforzarse por hacerlo; por su propio bien y por el de la institución a la que representa. Institución, por cierto, a la que también debería denominar siempre de la misma manera. Un ejemplo de que no se hace así es el de mi lugar de trabajo. El Instituto de Salud Carlos III lo he visto esta semana de las siguientes maneras:

Institute of Health Carlos III
Instituto de Salud Carlos III
ISCIII

Y luego están los que ponen Centro Nacional de Microbiología (por ejemplo) y se olvidan del Instituto (aunque en otro artículo van y lo ponen).

¿Y de esta parte quien tiene TODA la culpa? ¿El investigador? Pues supongo que parte de la culpa se la podremos cargar a la institución por no proporcionar unas reglas claras a sus empleados... o no saber difundirlas apropiadamente. Y ya que le ofrece unos consejos de cómo mencionar a la institución, si de paso le instruye acerca de cómo influye la variabilidad de la firma en su visibilidad, y le da unas pautas para corregirla en adelante, miel sobre hojuelas.

¿Y qué os parece si además las revistas se pusieran de acuerdo con la forma en que deben firmar los autores? Hay revistas que dan total libertad al respecto, pero las hay que imponen el uso de un único apellido o que imponen el uso del guión entre ambos o que lo prohíben. ¿No sería mejor ponerse de acuerdo? ¿No facilitaría las cosas?

¿Y las bases de datos? Hay bibliotecarios (también los hay que no) que miman su catálogo y realizan verdaderas labores detectivescas para ofrecer a sus usuarios un producto coherente. ¿Os suena algo lo de control de autoridades? Pues si eso lo hace un bibliotecario que va a ganar lo mismo lo haga o no lo haga ¿por qué no hacen lo mismo las bases de datos? Ellos si ganan: ganan prestigio, coherencia, fiabilidad, audiencia. Claro que estos, a no ser que el gasto conlleve un aumento en las ventas, ni se lo plantean.

Y los documentalistas, bibliotecarios, evaluadores, etc., deben ser conscientes de esta problemática y contemplar todas las posibilidades al diseñar las estratégias de búsqueda para recuperar todos los registros vinculados a estos autores, instituciones, etc. En la medida de lo posible, claro, pero como todo lo anterior. En la medida de lo posible.

 

5.5.05

El nombre "de la Rosa"... en el ISI 

La recuperación de información bibliográfica basada en la búsqueda por autores es una actividad de lo más habitual cuando se realizan labores de evaluación. En el caso de evaluaciones cualitativas la información recuperada sirve de apoyo y en el caso de evaluaciones cuantitativas sirven de base para las mismas. La imprecisión de dicha información puede ocasionar sesgos en los resultados de estas evaluaciones, y la imprecisión, incorrección, variabilidad e incoherencia es lo más habitual en este tipo de información, sobre todo cuando se trata de autores de países hispanos en bases de datos internacionales en lengua inglesa (MedLine e ISI).

Para paliar estas incoherencias el Grupo de Investigación de Evaluación de la Ciencia y de la Comunicación Científica de la Universidad de Granada nos ofrece una pequeña guía (Indización de nombres españoles en bases de datos: ISI y MedLine) que nos puede servir de ayuda a los documentalistas (aunque tendremos que poner de nuestra parte), pero también a los propios creadores de las bases de datos, a los investigadores y a los responsables de las revistas científicas. Para todos hay recomendaciones. Pero para lo que nos interesa a nosotros os ejemplifico las posibles variantes que debemos contemplar para un mismo autor:

Para José Manuel Quesada Gómez he realizado una prueba en el ISI siguiendo las recomendaciones de este grupo y el resultado ha sido que he localizado registros de dicho investigador en los ejemplos que aparecen en negrita (en cursiva cuando tengo mis dudas de si es o no dicho investigador):

Quesada-Gomez JM
Quesada-Gomez J
Quesada-Gomez M
QuesadaGomez JM
QuesadaGomez J
QuesadaGomez M
Quesada JM
Quesada J
Quesada M
Gomez JMQ


Otros ejemplos sueltos:

Santiago Ramón y Cajal:

Cajal SRY
Ramon S
RamonyCajal S


Rafael de la Rosa:

De la Rosa R
Rosa R


Puede que alguien le dedique un rato a estas "barbaridades".

 

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